Los factores que afectan a la capacidad reproductiva del
caracol son básicamente cuatro:
·
Densidad
·
Temperatura
·
Humedad
·
Madurez
Aunque las horas de luz-oscuridad, el tipo de alimentación y
el agotamiento por edad del reproductor son otros factores a tener en
cuenta para producir una cantidad de huevos rentable.
Consiguiendo un equilibrio entre los primeros cuatro, las
cópulas se pueden dar a partir de las dos semanas de contacto entre los
individuos puestos a reproducir.
Para conseguir potenciar esta actividad, nos basamos en un
sistema de cría en jaulas (a través de fotos de un diseño de JC Fontanillas)
adaptado a nuestras necesidades y espacio.
La densidad no debe ser superior a 20 ud/m2, para
conseguir armonía entre la territorialidad y el número de parejas que se pueden
generar a través de este sistema. Si se supera estamos forzando una condición
natural, en la que el caracol no actúa de la manera que nosotros necesitamos y
el número de cópulas disminuye. También aumentan los problemas derivados por
patologías infecciosas. Si, por el contrario la densidad es demasiado baja, las
cópulas son inferiores en cuanto a número y además el tiempo se alarga ya que
la dispersión de los individuos es mayor dentro del sistema propuesto.

Por último, el estado de madurez de los individuos es una
variable que debemos controlar. Si la producción de óvulos y espermatozoides no
es viable en los individuos porque aún están en una etapa de inmadurez, vamos a
ocupar un espacio durante un tiempo variable destinado a reproducción en el
cual no vamos a obtener ningún resultado. Esto únicamente nos retrasara en la
consecución de nuestro objetivo.
Si tenemos en cuenta los factores antes descritos la
probabilidad de éxito es alta. Previo a las primeras cópulas es necesario
disponer de ponederos necesarios. Si éstos no están o no son adecuados podremos
observar patologías de tipo genital por inflamación e infecciones del conducto
hermafrodita.

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